Es bien sabido como el virus Covid19 llegó y arrasó. Desde marzo de 2020, de eso hace ya año y medio, la vida nos ha cambiado. La mascarilla nos acompaña, verdad que de una forma más relajada ya que en espacios abiertos y con distancia de metro y medio podemos movernos sin ella. La vacuna, tan polémica para algunos y el certificado correspondiente que nos solicitan en muchos ámbitos. Y es que la seguridad es lo primero, no hay nada más importante que la salud.
El pasado 20 de octubre LA VOZ DE GALICIA en la Edición Barbanza-Muros-Noia publica un reportaje sobre las repercusiones de la pandemia tras la entrevista a diversas psicólogas de la zona, entre la que me encuentro, es interesante ver como destacan algunos síntomas. (lavozdegalicia.es)https://www.lavozdegalicia.es/noticia/barbanza/rianxo/2021/10/20/pandemia-pasa-factura-jovenes-dispara-consultas-privadas-psicologia/0003_202110B20C2993.htm
La población infantojuvenil ha sido y es especialmente sensible a los cambios vitales provocados por la pandemia. Están en un momento vital de desarrollo, su cerebro y sistema nervioso absorbe todo lo que sucede en su entorno, y aunque muchas veces no sepan poner palabras a lo que sienten o como se encuentran, lo manifiestan rápidamente de muy diversas maneras. Los más pequeños pueden tener conductas regresivas como volver a mojarse, no querer dormir solos, reclamar más la atención de los padres o mostrarse más irritables. Los adolescentes tienden a encerrarse más en su interior, sentirse tristes y desmotivados, otras veces también explosivos pagando su malestar con el entorno sin saber manejar sus emociones y teniendo dificultades con el control de impulsos. En ambos casos es fundamental el manejo de los padres, acompañando a sus hijos tratando de darle el apoyo, estabilidad y seguridad que tanto necesitan; precisamente por esa inmadurez de su sistema nervioso, todavía no tienen las capacidades desarrolladas para autorregularse ni tampoco gobernar su vida de forma responsable. Por todo ello, de nada sirve trabajar sólo con los pequeños o adolescentes, simplemente no tienen la madurez para autogobernarse, sin embargo, los padres son los que pueden ajustar las conductas de sus hijos y facilitarles toda la atención y cuidados que éstos necesitan en esta fase de desarrollo que es la infancia y adolescencia, siendo fundamental practicar un apego seguro. Cuando los padres hacen cambios, a veces menores y otras más amplios, cuando cogen las riendas de la situación, rápidamente los chavales empiezan a responder positivamente, volviendo a recuperar el equilibrio emocional, la familia es funcional.
La población adulta responde de diversas formas a la tensión resultante del giro que ha dado a nuestras vidas la pandemia Covid19, en el ámbito socioeconómico, de salud, relacional, en fin, en todos los ámbitos imaginables. La ansiedad se ha elevado exponencialmente, el temor a la enfermedad se ha incrementado, especialmente las personas hipocondríacas lo pasan realmente mal. También hay muchos duelos traumáticos debido a no poder despedirse en muchos casos de las personas queridas siendo esto algo totalmente antinatural en nuestra cultura, por lo tanto, queda sin resolver y el dolor no finaliza. El no poder disponer libremente de tiempo de ocio, como puede ser ejercicio en espacios cerrados, viajes, cursos y actividades socioculturales diversas ha hecho que muchas personas se sientan aisladas, con miedos, tristeza, incluso han caído en estados depresivos. También problemas de relación, tensiones familiares, menor comunicación con las amistades o aumento de la violencia de género, la cual, según estudios científicos realizados, se ha incrementado sustancialmente en el período de tiempo que han tenido que pasar más tiempo juntos. Las situaciones y casos de malestar son muy variados, el estrés postCovid19 repercute en muchas áreas y cada persona la vive de forma única, ya que todos somos diferentes con circunstancias diferentes.
También es verdad que las personas que ya padecían previamente de depresión, ansiedad, fobias, o diversas patologías, con estas circunstancias tan extraordinarias que hemos vivido se han descompensado en muchos casos, siendo necesario recuperar, al menos la estabilidad que tenían antes de la crisis, cuando no, realizar un tratamiento profundo que les posibilite una mejor calidad de vida.
Poco a poco, y como siempre ha sucedido a lo largo de la evolución, el ser humano se adaptado a los diversos cambios que se han producido, somos resilientes, por lo tanto, podemos salir mejor parados, con recursos que antes no utilizábamos, más maduros y con mayor autoconfianza.
Mª PILAR FUENTE
PSICÓLOGA COLEGIADA. TERAPEUTA FAMILIAR. CLÍNICO EMDR
ESPECIALISTA EN TRAUMA Y APEGO. TERAPIA PRESENCIAL Y ONLINE.
REGISTRO SANITARIO C-15-003566 y C-15-003650